domingo, 28 de octubre de 2012

# 17


“… Estoy descubriendo cosas sobre la realidad de mi alumna Mabel, que  nació en La Plata,  su mamá es paraguaya y habla una mezcla de guaraní con castellano;  que ayuda en la limpieza y en el cuidado de sus hermanos menores. Salvo su tío nadie sabe leer en su casa. Los fines de semana es la encargada de vender las empanadas que hace su mamá, en la iglesia a la que van. Por otro lado en la salita le dieron un suplemento dietario porque tiene muy bajo peso y le faltan hierro y vitaminas.
Hasta hace poco a Mabel le costaba aprender a leer y a escribir y  se fastidiaba por eso,  pero hace unos días, la situación empezó a cambiar: les propuse hacer una actividad en la que tenían que escribirle mensajitos a sus amigos. Como estaban muy inhibidos le pedí a ella que nos contara a todos cómo decía en guaraní: “te quiero”,  o “sos un gran amigo”. Lo escribimos en el pizarrón y surgieron cosas maravillosas: por un lado todos empezaron a proponer oraciones para que Mabel les dijera cómo decirlas en guaraní, por otro me enteré que otros niños también hablan el idioma, y así entendí el por qué de su dificultad con los artículos y el género de los sustantivos.  Pero lo mejor fue que  a medida que yo escribía, Mabel  notaba que yo omitía letras y me corregía " Seño, te falta la e"  o  "Seño,  va con i " aunque cuando escribe en castellano la que las omite es ella o dice que no las conoce... Desde ese momento Mabel se ha convertido para todos en "la genia que sabe mucho" como  dice un compañero.
Y así se largó a escribir sola. Ella escribe cómo le sale y luego miramos juntas qué letras faltan o sobran. Además de estar muy feliz,  está muy entusiasmada porque dice que en la otra escuela (la que iba antes) la maestra le daba fotocopias para pintar y ella se aburría. Mabel  realiza las mismas actividades que el resto, pero lo hace como puede. Ahora estamos escribiendo noticias. . . Ella escribe palabras o frases cortas en mayúscula imprenta. No es tan importante que sepa el nombre de las letras ya que ella las recuerda al haberlas  usado en otras palabras o porque forman parte de algunas palabras que escribe de memoria. Yo estoy contentísima, me encanta verla progresar y me divierto, porque es muy madura y segura de si misma, además de inteligente y ocurrente: a veces quiere escribir cosas mucho más complejas que sus compañeros y yo le ayudo. .